Míster Ciudad de Valencia Andrés Ogando, muy querido en su tierra


Andrés Ogando, natural de Pontevedra, contaba con entusiasmo a finales de este año que él y su mujer, Lavinia, habían ido tiempo atrás a Valencia con la pretensión de trabajar y vivir allí. Casualidades de la vida, nada más llegar a la ciudad del Turia se toparon en un parque con una persona que les preguntó si no habían pensado nunca en dedicarse al mundo de la moda. Al principio, se lo tomaron a broma. E incluso creyeron que pretendía estafarlos. Pero entraron en conversación y de ahí acabó saliendo una propuesta para que Andrés compitiese en certámenes de belleza. En noviembre, fue coronado como Míster Valencia. Y su siguiente reto es competir en el certamen Míster Internacional España 2020 que, de momento, sigue previsto para este verano. Andrés pensaba que entrenaría para la gala como mandan los cánones, en un gimnasio y desde su residencia en Valencia. Pero el coronavirus lo ha cambiado todo. Y ahora prepara el reto entre lechugas y patatas, confinado en una aldea del municipio pontevedrés de Tui.

Cuenta Andrés que él y su mujer, Lavinia, iban a viajar desde Valencia a Galicia a finales de marzo para ver a su familia. Pero, antes del confinamiento, viendo ya cómo iba todo, decidieron adelantar el viaje a Galicia. Vinieron a Pontevedra, donde viven los padres de Andrés. Por seguridad, en lugar de confinarse con los progenitores, se fueron a una casa familiar que estaba cerrada en una aldea de Tui. Allí, Andrés decidió que era la hora de recuperar el contacto con la tierra y las rutinas de gimnasio fueron sustituidas por la sacha, la plantación de lechugas o de tomates. «La verdad es que, dentro de todo lo que está pasando, a nosotros la vida nos está regalando cosas con las que no contábamos, como descubrir esta vida tranquila y pegada al campo. No creo que estemos tanto tiempo aquí como para comer el fruto de lo que plantamos. Pero estos días hemos plantado hortalizas porque tenemos terreno pegado a la casa y porque nos está gustando este trabajo», indica Andrés.

Luego, canta las excelencias de vivir en un sitio diminuto y que los vecinos sean como de la familia. «Nuestros vecinos, Carlos y Pili, nos dejan en el muro que separa las casas huevos y fruta. La verdad es que no podemos estar más contentos», indica. Habla también de que solamente salieron de casa en un par de ocasiones para ir al súper.

Los primeros días, Andrés utilizaba cualquier artilugio que encontraba por casa o por la finca para hacer pesas y seguir entrenando. Ahora, tras una compra por Internet, cuenta ya con algún aparato de ginmasio, así que combina la huerta con los ejercicios. Andrés cruza los dedos para que el coronavirus no dé al traste con el certamen de belleza, que estaba organizado para que se celebrase este verano en Oropesa del Mar, en Marina d´Or.

Mientras se ve qué ocurre con el concurso, Andrés Ogando sigue en contacto con la organización y con quienes serán sus competidores. Así, se unió a un reto que se fue expandiendo por las redes sociales con el hastag #YoMeCorono y envió una foto con ese cartel desde su confinamiento de aldea. Se trata de una iniciativa auspiciada por el Hospital Germans Trias i Pujol, la Fundación de Lucha Contra el Sida y la Fundación Irsicaixa, para la recaudación de fondos para la investigación de la pandemia del coronavirus.

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